Zas! Y (me) caí.

Aeropuerto de Madrid 21 de febrero de 2009.

Una chica se acerca a mí y me pregunta que si tengo 1€. No tengo tiempo de reaccionar. Pobre mujer: con prisa, el móvil en una mano y en la otra, el bolso como medio abierto y el abrigo. Claro que tengo 1€. Me pongo a rebuscar en el bolso. Mi bolso es lo suficientemente grande como para hacerme demorar un buen rato en encontrar mi cartera. Lo suficiente como para que a la chica le de tiempo de murmurar un "qué vergüenza" (la pobre se sentía avergonzada de tener que pedir dinero) y un "me hacen falta 4€". Momento en el cual pospongo mi búsqueda para levantar la vista del interior de mi bolso y redirigirla a las manos nerviosas de esa mujer que jugueteaban con 3 monedas de €. Vuelvo a bajar la cabeza pero esta vez para lamentarme "me la han colado". 
Si, de repente, te encuentras en un aeropuerto sin dinero y sin poder llamar (cosa que me imaginé cuando se acercó a mí al verla con el móvil en la mano) no necesitas justo 4€. Y si justo necesitases 4€ (no sé para qué) no se te ocurre pedírselos a 4 personas distintas para pasar por el bochorno 4 veces. Se lo pides a una, argumentando que se los devolverás. Entonces fue cuando prolongué mi búsqueda intentando pensar alguna excusa para no darle a aquella mujer 1€. Dije, esta vez en voz alta, "a ver si la encuentro" (haciendo referencia a mi cartera), pero no recibí feedback. Aquella mujer esperaba ansiosa su (porque ya no era mío) €. 
Me había encontrado con este tipo de individuos antes, en paradas de autobús o estaciones de tren, pidiéndote una cantidad concreta de dinero porque tenían que cojer un autobús o hacer una llamada y habían perdido la cartera o se la habían robado.
Después de la primera vez que te pasa ya estás alerta y la técnica deja de funcionar. [El aeropuerto es un sitio nuevo*]

Lo mismo ocurre con la publicidad, llega un momento que el medio se satura y las técnicas convencionales pierden eficacia. Entonces puedes hacer dos cosas. Olvidar lo convencional y apostar por una respuesta creativa y, sobretodo, estratégica; o bien inventarte un nuevo medio en que pilles a la gente desprevenida (como el caso de la chica que utiliza una vieja estrategia para pedir, pero en un sitio nuevo, el aeropuerto).
Sin ir más lejos, el otro día veía un dispositivo para instalar en los taxis (tipo pantalla táctil con contenidos comerciales). Se trata de captar ese momento de relajación en el que estás pensando en llegar a casa, o repasando la presentación de tu próxima reunión o pensando en echarte una siesta en cuanto llegues al hotel . Pues en ese momento íntimo (y recordemos que esta es una de las cualidades asociadas a la radio como medio publicitario) zas! toma publicidad. A bombardearte con locales de moda, maxi-hamburguesas con los sabores de los 5 continentes (que vete tú a saber a qué sabe un continente) y tarjetas de crédito versátiles que te permiten pagar tu último capricho (véase la hamburguesa de antes) a partir de los tres meses de digerirlo -si es que lo consigues- y en cómodos plazos.
Y no me gusta.
No me gusta que inenten entrarme por los ojos. Que me insistan con la comida. Que me engañen. Que me tomen de tonta. Que se aprovechen de los momentos en que bajas la guardia para lanzarte la bola. Que te bombardeen (objetivo: tirar a dar).
¿Qué parte de "estamos saturados de publicidad" no acabamos de entender?
¿Qué parte de "cada ciudadano recibe cientos de  impactos al día" no entendemos?

Por eso me gusta la publicidad interactiva porque permite que sea el ciudadano, el target, el segmento o quien sea, el que cree contenidos, el que maneje el cotarro. El que tiene que sentirse involucrado con la marca. Y para ello, la marca tiene que transmitir, no dictar; tiene que dar, no imponer; tiene que actuar de acuerdo a una estrategia y no bombardear a lo que venga.
Una estrategia orientada a escuchar a los consumidores y a posicionarse en algún hueco del mercado (que seguro que sí los hay). 

Reflexionando sobre esto justo me encuentro ayer una nueva plataforma de publicidad digital, Adagreed que permite a los usuarios recibir anuncios que le puedan interesar a cambio de puntos canjeables por premios. 
¿De verdad que pagar por ver anuncios es la solución?

4 comentarios:

Andrea Loira dijo...

taxi?? siesta en un HOTEL??? PRESENTACIÓN PARA LA PRÓXIMA REUNIÓN!!????

Marián, no te reconozco!!

Marián Be. dijo...

Era para disimular

Beatriz V.P. dijo...

Me alegro de que te haya gustado mi blog! El lunes sacaré el reportaje de la tienda de Moskitas Muertas donde está hecha la foto, es una maravilla de tienda!
Lo de los que piden en estaciones de tren, aeropuertos... es el pan de cada día en Madrid, pero peor son las que te quieren leer la mano, jaja, tengo amigas que han venido a Madrid y les han acabado sacando hasta 50 euros, si uno no va bien precavido te engatusan de una manera horrible!!

Marián Be. dijo...

gracias por el consejo Beatriz! a mí 50€ difícilmente me los sacan (a no ser que acepten tarjeta)

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